Herramientas prácticas y basadas en evidencia para reducir los niveles de ansiedad en tu vida cotidiana. Sin tecnicismos, sin complicaciones.
La ansiedad es la consulta más frecuente en mi práctica clínica. Y lo primero que siempre digo a mis pacientes es que la ansiedad no es el enemigo — es una respuesta natural de nuestro cuerpo ante lo que percibe como una amenaza. El problema no es tenerla, sino cuando se vuelve desproporcionada o constante.
Estas herramientas no son un sustituto de la terapia psicológica, pero son técnicas que uso con mis pacientes y que pueden ayudarte a manejar mejor el día a día.
Si la ansiedad interfiere con tu trabajo, tus relaciones o tu vida cotidiana de forma frecuente, es importante que consultes con un profesional. Estas técnicas son complementarias, no sustitutivas de la terapia.
Esta técnica activa el sistema nervioso parasimpático — el que nos calma — en cuestión de minutos. Es la técnica de regulación inmediata más efectiva que conozco.
Cuando la ansiedad nos saca del momento presente y nos lleva a preocuparnos por el futuro, el grounding nos devuelve al aquí y ahora. Es especialmente útil para los ataques de pánico.
Parece contraintuitivo, pero funciona muy bien. En vez de intentar no preocuparte — lo que suele hacer que te preocupes más — asigna un momento específico del día para preocuparte.
La ansiedad se alimenta de pensamientos catastrofistas. Esta técnica, central en la terapia cognitivo-conductual, nos ayuda a poner en perspectiva esos pensamientos.
30 minutos de ejercicio moderado reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y libera endorfinas. Si tienes ansiedad crónica y no haces ejercicio, empieza por ahí. El efecto es comparable al de algunos medicamentos ansiolíticos sin los efectos secundarios.
Igual de importante que saber qué hacer es saber qué evitar. Hay estrategias muy comunes que a corto plazo alivian la ansiedad pero que a largo plazo la refuerzan y aumentan:
La evitación es el principal mantenedor de la ansiedad. Cuanto más evitas las situaciones que te generan ansiedad, más ansiedad te generan. La exposición gradual y controlada es el tratamiento más efectivo para las fobias y el trastorno de ansiedad social.
El alcohol puede parecer que calma la ansiedad a corto plazo, pero el efecto de rebote hace que la ansiedad sea mayor al día siguiente. A largo plazo, el consumo habitual de alcohol empeora significativamente los trastornos de ansiedad.
El Dr. Ferrer puede ayudarte con un plan terapéutico personalizado.
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